Existe una tensión innegable entre el empeño por adoptarlas nuevas tecnologías y lo que están viviendo los trabajadores como resultado de dicho entusiasmo. Sí, es posible mejorar fácilmente la eficiencia, pero ¿a qué precio? ¿Qué estamos perdiendo por el camino?
Hay quienes sienten añoranza por el pasado. Nostalgia por unos tiempos más sencillos en los que el propósito del trabajo estaba más claro. Para otros, es una sensación desagradable de competencia con las herramientas de IA, ya que sienten que su rendimiento se compara constantemente y que están perdiendo la batalla.
Además, está el cambio en el tipo de tareas. Parece que se ha producido una redistribución de las funciones y que la carga del trabajo manual se ha sustituido por la revisión del trabajo de las herramientas de IA.
Se da, además, otra paradoja: un coste más visible de la transformación impulsada por la IA. Muchos trabajadores cualificados se plantean cambiar de empleo. Están buscando otras opciones, fuera de su trabajo y su sector actuales, lejos del influjo de la IA. Quieren optar por carreras nuevas y más "aisladas". Aunque esto no sucede en todos los casos, ya que otros trabajadores cualificados están profundizando en la IA, reciclándose, perfeccionando sus competencias y formándose para lo que está por venir.