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De la adopción al compromiso con la IA
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De la adopción al compromiso con la IA

James Ciesielski, Co-fundador y director de producto y tecnología, Rewind
James Ciesielski
Publicado el 20 de agosto de 2026
Actualizado por última vez en 7 de septiembre de 2026
11 min de lectura
Persona mirando pensativa la pantalla de un ordenador portátil, con los logotipos de las empresas Adaptavist y Rewind al fondo
James Ciesielski, Co-fundador y director de producto y tecnología, Rewind
James Ciesielski
Publicado el 20 de agosto de 2026
Actualizado por última vez en 7 de septiembre de 2026
11 min de lectura
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La adopción aumenta, pero la confianza no le sigue el ritmo
Por qué los retos de la IA van más allá de la formación
Lo que los líderes no entienden
Cómo se ve el compromiso real
Dónde encaja la reversibilidad

Informe especial

Profundiza en nuestro último informe: “El coste humano de la transformación impulsada por la IA” para comprender en detalle cómo la IA está afectando a los trabajadores en todo el mundo.

Cada vez más profesionales adoptan la IA, pero aún no confían del todo en ella. Esto limita la productividad. En este blog aprenderás cómo generar confianza y fomentar una participación real de la IA.

Una jefa de equipo dedica cada lunes por la mañana a hacer algo que no existía hace dieciocho meses: revisar uno por uno tickets y borradores generados por IA buscando algún error.
No está en contra de la IA. Su equipo la usa constantemente. Pero ha empezado a notar que “revisar el trabajo de la IA” se ha convertido discretamente en una tarea ajena a la que fue contratada para hacer.
Una nueva investigación de Adaptavist confirma que esto no es una excepción. En una encuesta a 2.500 profesionales de varios países, entre ellos España, el 71% de los profesionales españoles reconoce que la IA mejora la eficiencia, pero el 38% afirma que ahora dedica más tiempo a verificar los resultados de la IA del que ahorra al usarla. Adaptavist llama a esto “impuesto de verificación” y es la señal más clara hasta ahora de un problema que la mayoría de los líderes no han nombrado: la diferencia entre adoptar la IA y comprometerse con ella.
La adopción es un número. El compromiso implica si tu equipo confía lo suficiente en la herramienta como para depender realmente de ella. Ahora mismo, la mayoría de las organizaciones tienen mucho de lo primero y muy poco de lo segundo.

La adopción aumenta, pero la confianza no le sigue el ritmo

Si nos fijamos en los números, la IA ya ha ganado. El 68% de los trabajadores españoles desean que su organización utilice más esta tecnología. El 58% afirma que su organización ha sido transparente en su implementación. Teóricamente, parece una historia de adopción saludable.
Pero, irónicamente, la misma investigación revela un patrón muy diferente. El 45% de los trabajadores cree que el contenido generado por IA reduce la eficiencia del equipo. El 50% corrige con regularidad la producción de IA de un colega. El 39% afirma que el trabajo ahora resulta más repetitivo y menos significativo. Y el 48% está preocupado de que la IA pueda reducir la necesidad de su puesto en cinco años, un temor que es más alto entre los altos cargos, con un 29%.
Esto es lo que las métricas de liderazgo suelen obviar. Puedes alcanzar todos los objetivos de adopción y tener una plantilla que está silenciosamente agotada por la herramienta que implementaste para ayudarles.

Por qué los retos de la IA van más allá de la formación

Es tentador ver estos números como un problema de comunicación que puede resolverse explicando mejor la inteligencia artificial y formando a las personas. Actualmente, solo el 58% de los trabajadores españoles sienten que reciben el apoyo adecuado. Esa cifra debería ser mayor.
Pero la formación por sí sola no explica por qué el 29% de los empleados de la Generación Z, personas que nunca han conocido un mundo profesional sin internet, prefieren el mundo pre-IA. Una nostalgia que no es tan prevalente en la Generación X (25%).
No se trata de una falta de habilidades. Es una cuestión de confianza.
El mismo patrón aparece en lo que Adaptavist llama “humanos frente a máquinas”: el 47% de los trabajadores siente ahora que su rendimiento se mide en función de la capacidad de la IA, incluso en trabajos donde el juicio importa más que la productividad. Y vuelve a evidenciarse que el 25% de los trabajadores cualificados y el 46% de los ejecutivos de nivel C están considerando cambiar de industria por completo debido a la inteligencia artificial.
Hay un patrón que vemos constantemente en la forma en que los equipos usan la IA día a día: la gente no restringe una herramienta porque no sea potente. La restringen porque los errores parecen irreversibles.
Un líder de ingeniería en una mediana empresa SaaS lo expresó claramente al describir cómo su equipo implementó un agente de IA en su herramienta de gestión de proyectos: “Me pone un poco nervioso que manipule nuestros datos en tiempo real”. Antes de confiarle algo real, su equipo puso al agente a prueba. El agente repasaba cada paso que planeaba dar, pero en lugar de tocar tickets, escribía lo que pretendía hacer. Solo después de semanas observando si acertaba le permitieron acceder a datos en producción.
Ese instinto, verificar antes de confiar, no es exclusivo de los ingenieros. Las personas más cercanas al trabajo suelen entender bien el riesgo. Y les suele faltar una red de seguridad.

Lo que los líderes no entienden

La respuesta por defecto ante la ansiedad de los profesionales es supervisar más: pasos de aprobación, controles obligatorios, más reglas sobre qué puede y qué no puede tocar la IA. Algunas de esas medidas son necesarias. Pero no resuelven el conflicto, simplemente cambian quién asume la verificación.
Lo complejo es que ahora la IA es capaz de moverse rápidamente y tocar muchos sistemas conectados a la vez, y cada una de esas acciones es unidireccional. Un solo agente de IA con las integraciones adecuadas puede actualizar un ticket, editar un documento y realizar un cambio de código en tres plataformas diferentes en el tiempo que tarda en leer esta frase. Cuando algo sale mal, a menudo no hay una forma sencilla de deshacerlo, solo de arreglarlo.
Hace poco, un equipo de ingeniería vio cómo un asistente de codificación con IA limpiaba un nuevo repositorio de código eliminando silenciosamente las configuraciones de seguridad que consideraba innecesarias. Nadie se lo pidió. No fue fácil indicarle que las volviera a poner.
Esa es la verdadera razón por la que los equipos frenan a la IA incluso cuando dicen que quieren más, y por la que los empleados dejan de confiar en una herramienta, a pesar de que sus jefes digan que es segura. Ambos problemas, el técnico y el humano, tienen la misma raíz: la irreversibilidad. No se puede construir un compromiso genuino en un sistema en el que cada error puede ser permanente.

Cómo se ve el compromiso real

El informe de Adaptavist concluye con una reflexión para meditar: el futuro de la inteligencia artificial en el trabajo no estará definido por las tasas de adopción, sino por si las personas se sienten seguras y capaces de usarla. Esa es una buena definición de compromiso, que eliminará problemas.
Preserva la propiedad, no solo reduzcas la carga de trabajo. El informe señala que el 44% de los trabajadores están frustrados porque las tareas que requieren años de experiencia ahora pueden ser realizadas por casi cualquiera usando IA. Dirige primero la IA a la carga administrativa, no a las tareas en las que las personas sienten orgullo.
Dale a los gestores un papel real, no solo un mandato. Los cargos intermedios soportan presión desde ambas direcciones: se espera que alcancen objetivos de eficiencia desde arriba, mientras gestionan la carga de verificación y la ansiedad desde abajo. Necesitan apoyo y protección, no solo una política que comunicar.
Estimula que se experimente con seguridad. El 74% de los trabajadores (el 76% en el caso de la directiva) ya están aprendiendo nuevas habilidades para mantenerse al día con la IA. Hay voluntad. Lo que suele faltar es el permiso para probar, equivocarse de manera segura y aprender sin miedo a que un error se vuelva irreversible o afecte su historial.
Haz reversible lo irreversible. Esta es la parte que las barreras y las políticas de gobernanza no pueden resolver solas. Las reglas pueden decir a las personas y a los agentes de IA lo que no deben hacer. Pero no pueden deshacerlo cuando ya ha pasado.

Dónde encaja la reversibilidad

Este último punto es el que pensamos de manera diferente a la de la mayoría de los proveedores en el ámbito de la resiliencia. Rewind trabaja en los dos problemas que Adaptavist pone de manifiesto: la falta de confianza de la IA para tareas reales y la realidad técnica de que los agentes de IA ahora pueden acceder a Jira, Confluence y GitHub a través de un flujo de trabajo, propagando una sola mala decisión al resto de plataformas.
Escuchamos constantemente una versión similar de la misma historia por parte de los equipos de ingeniería. Conectan un asistente de codificación con IA a sus herramientas mediante el MCP de Atlassian y, cuando se dan cuenta, un agente ha llegado a tickets, documentos y código simultáneamente. Esa capacidad de alcance es exactamente lo que hace que la IA sea valiosa, pero también lo que hace que un error sea costoso.
Como expresó nuestro Director de Alianzas, Eli Mitchell, en el informe de Adaptavist:
"Los socios tecnológicos y los ecosistemas de plataformas que triunfen serán los que hagan que la adopción de la IA sea segura y reversible, dando a los equipos la confianza para experimentar sin preocuparse de que un error pueda causar daños irreversibles en sus herramientas. Cuando las personas saben que tienen una red de seguridad, la ansiedad disminuye y la adopción se acelera."
Eso no es solo un argumento técnico. Es la misma seguridad psicológica que describen los investigadores de Adaptavist, incorporada en la infraestructura en lugar de dejarla en manos de las políticas. Cuando tu equipo sabe que un cambio mal generado por IA puede revertirse en minutos, se verifica menos y revisar obsesivamente cada resultado deja de ser la única línea de defensa. Cuando los líderes pueden señalar un plan de recuperación real en lugar de solo un conjunto de reglas, la confianza se construye más rápido de lo que cualquier programa de formación puede lograr.
El objetivo nunca fue ralentizar la IA. Es eliminar el miedo, que actualmente es el mayor obstáculo para su adopción y compromiso.

Continúa la conversación

Puedes acceder a todas las reflexiones y datos sobre reconstruir la confianza y generar más motivación entre los equipos sobre la IA en nuestro informe “El coste humano de la transformación impulsada por la IA”
Si estás implementando la IA en Jira, Confluence, GitHub u otras plataformas SaaS a gran escala y quieres saber cómo es una red de seguridad, habla con tu proveedor de soluciones sobre Rewind.

Informe especial

Profundiza en nuestro último informe: “El coste humano de la transformación impulsada por la IA” para comprender en detalle cómo la IA está afectando a los trabajadores en todo el mundo.
Escrito por
James Ciesielski, Co-fundador y director de producto y tecnología, Rewind
James Ciesielski
Co-fundador y director de producto y tecnología, Rewind
James Ciesielski es cofundador y director de producto y tecnología de Rewind, una plataforma SaaS que protege los datos y los flujos de trabajo de las empresas. Dirige los equipos de producto, ingeniería, asistencia técnica y seguridad de Rewind y desarrolla los sistemas que garantizan que los datos de negocio puedan recuperarse cuando surgen problemas, ya sea por un error humano o por la actuación a gran escala de un agente de IA.
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