Nuestro reciente informe, “
El coste humano de la transformación digital”, mostró que nuestros sistemas de comunicación, trabajo y participación están alimentando de forma oculta el "desgaste silencioso". Esto es, cuando las personas experimentan una sensación persistente de insatisfacción laboral que conduce al desapego, al bajo rendimiento y a un aumento del deseo de abandonar el puesto.
El tecnoestrés es un factor importante. Es la tensión que sienten los empleados debido a las constantes demandas de adaptación a nuevas herramientas y sistemas digitales. Y se ha convertido en parte del día a día laboral. En los últimos 12 meses, casi dos tercios de los trabajadores del conocimiento (64%) informaron que la tecnología ha tenido un impacto negativo en sus vidas laborales.
Cuando tus herramientas están dispersas y tus equipos trabajan aislados, habrá problemas que retrasan la entrega, diluyan la responsabilidad y frustran a tus empleados. Estos problemas suelen agravarse a medida que los equipos crecen o el trabajo implica más funciones.
Falta de visibilidad y alineación compartida
Cuando los equipos utilizan diferentes herramientas, nadie tiene una visión completa de las prioridades o del progreso. Por ejemplo, los líderes ejecutivos pueden seguir los objetivos estratégicos en presentaciones, mientras que los equipos de entrega gestionan el trabajo en Jira y los departamentos de marketing planifican sus campañas en hojas de cálculo u otras herramientas. El resultado es una desalineación: los equipos entregan resultados que no apoyan los objetivos empresariales y los directivos tienen dificultades para tomar decisiones informadas.
Traspasos ineficientes y retrabajo
Las herramientas aisladas dificultan la colaboración, haciendo que los procesos sean lentos y propensos a errores. Tu equipo de producto podría documentar los requisitos en Confluence, mientras que tus desarrolladores trabajan con tickets desactualizados. Al mismo tiempo, el soporte al cliente carece de visibilidad sobre los próximos cambios. Todo esto puede conducir a repetir tareas, errores y malas experiencias para el cliente.
Pérdida de información y esfuerzo duplicado
Con la información fragmentada, el conocimiento colectivo de tu organización queda atrapado en las bandejas de entrada de las personas, en sus herramientas de chat y en sus documentos personales. Por ejemplo, Recursos Humanos podría llevar a cabo iniciativas de cambio sin tener acceso a los tiempos de entrega de TI. La información importante puede pasar desapercibida y las personas tienen que recrear documentos que ya existen.
Velocidad y moral reducida
Sabemos que cambiar de herramienta constantemente aumenta la carga cognitiva y el agotamiento, además de afectar negativamente a la productividad. Cuanto menos integradas estén tus herramientas, más tiempo dedicarán los equipos a buscar información y coordinar el trabajo en lugar de hacerlo. El progreso lento también puede ser desalentador. Cuando se tarda mucho en completar tareas sencillas, la moral del equipo puede verse afectada.
Agobio por demasiadas reuniones
Todas las prácticas de trabajo fragmentadas tienen en común falta de alineación: las personas no saben qué deben hacer (o por qué) y necesitan información de otros para avanzar. Y esto implica muchas reuniones. En algunas organizaciones, la sobrecarga de reuniones es extrema. Nuestro estudio reveló que uno de cada diez trabajadores pierde una jornada completa cada semana (aproximadamente 50 al año) en reuniones.