Una vez identificada la deuda técnica, hay que atajarla. Quizá pienses que lo mejor es empezar un gran proyecto de limpieza. Sin embargo, estos pueden causar más problemas de los que resuelven. En primer lugar, ralentizan la entrega a corto plazo y, cuando la presión aumenta, se les resta prioridad. Aunque la deuda pueda disminuir inicialmente, sigue acumulándose y, antes de que te des cuenta, vuelves al punto de partida.
Lo que necesitas es un enfoque continuo a nivel de sistema que reduzca la deuda técnica sin ralentizar el proceso. Aquí tienes cuatro pasos que marcan la diferencia:
1. Reduce la deuda en tus flujos de trabajo
Es momento de abordar precozmente los problemas de deuda técnica. Para ello, deberás integrar pruebas automatizadas, implementar controles de seguridad exhaustivos y establecer puertas de calidad del código. Esto hace que hacer lo correcto sea la norma, en lugar de sacrificar procesos para hacerlo todo rápido.
2. Estandariza tus procesos
Reduce la variabilidad y aumenta la sencillez con plantillas reutilizables y componentes compartidos en los procesos. Invierte esfuerzo ahora y te beneficiarás de menos mantenimiento, menos errores y una incorporación más rápida de tus nuevos empleados.
3. Reduce las transferencias y los procesos manuales
Si sabes que los procesos de aprobación largos y las dependencias entre equipos causan bloqueos, es momento de abordarlos. Avanza hacia flujos de trabajo de autoservicio y procesos centrados en la automatización que minimicen las transferencias.
4. Elimina primero la peor deuda
Evalúa toda tu deuda técnica y prioriza dónde enfocarás tus esfuerzos, considerando el impacto en la velocidad de entrega y los problemas que genera. Las áreas a las que debes prestar atención incluyen los bloqueos en los procesos, las pruebas inestables y los fallos en el despliegue.